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ILUSIONES DE UN TONTAINA.
Yo busco una mujer de cara fina cuya alma el amanecer no arrugue, a la que pueda mirar y mirar sin cansarme. Para mi en una mujer el rostro es lo principal: unos ojos vivarachos, una sonrisa que encante... Conozco algunas con esas propiedades y en verdad que el destino me deparó ayer la buena suerte de un inesperado y placentero encuentro con aquella niña Ana María que fue mi primer amor. Común es que los niños se enamoren de niñas algo mayores, y esta seguramente tendrá un par de años más que yo, eso me parece, pero no me importaría, pues el tiempo ha conservado en ella aquellos rasgos esenciales que vi por primera vez y que habían de grabarse en mi memoria para siempre. Además que me la miré ex profeso ayer con mis gafas de leer, colocándomelas muy deprisa, al verla venir, y con ellas puestas la esperé a que entrara en mi local. No la encontré nada arrugada como un acordeón, según el decir de un viejo tertuliano que suele frecuentar la tienda, ni de rostro, ni de alma, pues ella bajó los ojos, sonriente y halagada, como diciéndome: ya sé que estás estudiándome, pues mírame bien ahora y alégrate porque el que me mires así me llena de felicidad. Ahí tenéis, son cosas que se sienten, y, o mucho me engaño o en esta segunda oportunidad de mi vida Ana María me diría esta vez que sí.
-Yo diría Ana María que esta es la primera vez que te veo por aquí.
-¡Anda, te acuerdas de mi, y hasta sabes mi nombre!
-Claro. Me acuerdo de ti desde que eras así. -y le hice el gesto con la mano con el que se muestra la altura de una persona.
-Pues yo a ti, así así. -y con la mano me hacía aquel gesto con el que se indica: ni fu ni fa.
-Ya lo sé, ya. Que me tiraste un caramelo por la cabeza como toda respuesta a mi declaración.
-¡Vaya, pues si que eres rencoroso!
-No, no. Si no me diste. Que el caramelo fue a parar al ojo de un bebé que estaba en brazos de una madre en la hilera de butacas de detrás.
-Ah. Y por eso no te dolió.
-Me dolió como si me hubieras pegado un mamporro en plena cabeza.
-Vaya, pues lo siento.
-No tiene importancia. Estuve una larga temporada sin pensar en ti. Supongo que este episodio me daba mucha vergüenza. No sé exactamente.
-Cosas de la niñez.
-Eso, eso.
Y así estuvimos hablando alegremente hasta que ella me comunicó el motivo de su visita. Resultó que acababa de morir su padre y venía a comprar el número de lotería que él había jugado toda su vida.
Creo que esta vez no la puedo dejar escapar como en la primera. A mi me sigue gustando. Durante todos estos años ha estado casada una vez, tiene una hija que ya empieza a espabilar ella solita, de eso ya me he informado, y aunque ella no está enamorada de mi, al menos no tanto como yo, en un matrimonio, una unión, o lo que sea, ya se sabe que siempre hay uno que quiere más que el otro. La cosa podría funcionar...
2
Desde muy joven me compadecí de la condición de los viejos en la sociedad. A ello contribuyó la visión de una escena muy dura en el film de Nicholas Ray "Los dientes del diablo", la de la anciana esquimal que se retira por su propia voluntad a morir entre los hielos, pues ya no es útil para la comunidad. Con esto quiero presentar al segundo figurante de esta narración: mi madre. Yo a mi madre no la voy a dejar nunca en un hospital, siempre y cuando pueda estar en casa conmigo, tal como vivimos ahora. Es por eso que Ana María tendría que contar con esto. Pero es que ella se encuentra en la misma situación. También vive con su madre y me parece que con la hija y todo...
3
En una época de mi adolescencia tuve un constante miedo de que en plena "orgía" pudieran darme la mala noticia del fallecimiento de mi padre. A ver cómo hago frente a la situación en un estado así. Solía pensar. Y eso porque vi algo parecido en el film ruso dirigido por Serguéi Bondarchuk, Guerra y Paz, una versión muy académica, como todas las que se deben haber hecho, del libro de Tolstoi. Aquella escena de la muerte del padre de Pierre, encontrándose el hijo en una alegre velada en San Petersburgo, me impresionó; y debí ser muy inocente entonces, pues eso de la "orgía" consistía en beberme dos o tres ginebras con los amigos.
4
Tal vez os preguntaréis. ¿Ilusiones de un tontaina, porqué? Bueno, lo pongo como prevención, por si todo esto acabara en agua de borrajas. Por mi culpa o por la de ella. Aún no lo sé. Es un título provisional también.
domingo, 24 de marzo de 2013
lunes, 18 de marzo de 2013
I´M A STRANGER HERE MYSELF.
Han pasado ocho años desde que compré los Cants de Giacomo Leopardi en versión de Narcís Comadira (edicions 62, 2004). Entonces aún leía el catalán y este es el último libro en esta lengua que incorporé a mi biblioteca. ¿Cuáles son los hechos transcurridos en todo este lapso de tiempo que han conseguido hacerme aborrecer por completo el idioma de mis ancestros? Está en primer lugar una razón personal de superioridad: el saberme mejor, más culto, que toda esa masa ingente de borregos adoctrinados en el catalanismo, para quienes el único acto intelectual que los identifica como individuos pensantes es clamar por la independencia. Es lo máximo a que pueden llegar y toda vida cultural girará para ellos en torno a este punto y a una autocomplacencia primaria a la que ellos llaman hacer país. También está mi convicción de que a los catalanes ya no se nos puede dar más, esto lo mamé de mi abuelo en los años de la transición española, él me hizo comprender que ya lo teníamos todo y aún demasiado y que la España de las autonomías nos iba a resultar muy cara de mantener a nosotros y al resto de la nación. Mi abuelo no se equivocó: a día de hoy estamos arruinados. Y, finalmente, el abandono en que he dejado los libros catalanes de mi colección, que no son pocos, la falta de costumbre -ya no leo en este idioma- han conseguido que todo lo catalán me produzca una profunda antipatía y que prefiera hablar y escribir en castellano. Esto es lo que han conseguido con tanta exigencia y tanto marear la perdiz. Ellos pierden, y pienso que todo el mundo debería hacer lo mismo.
miércoles, 13 de marzo de 2013
TE QUIERO
Te tenías en muy poco
te creías cobarde, miedoso...
pero eres un maestro.
Con tu timidez le diste tiempo
y ahora ya está enamorada de tí,
ya verás
un día de estos os encontraréis
con que pensáis lo mismo.
Fue un amor de infancia
qué bueno es recordar
los momentos de la misa
tú en el grupo de los niños
y ella en el bloque de al lado.
Y aquella canción
DOWNTOWN
En la versión española decía:
espero que pasemos
un verano divertido.
Y tú te imaginabas
ese verano con ella
mirando sus ojos
en sus grandes órbitas
como si hubiera pasado
toda una noche en llantos.
Entonces tú te declaraste
y sentiste vértigo y así
te inventaste una relación
entre tu padre y su madre
todo muy formal
con este antecedente
lo lógico sería que ahora
ella y tú también os quisiérais.
¡Que desastre, que verguenza!
Al domingo siguiente
en el cine ella te lanzó
un caramelo por la cabeza
que fue a parar por cierto
al ojo de un niño
del asiento de detrás.
¡Qué risa!
Así termina este episodio.
¿Pero de verdad tú también te acuerdas?
¡Ui sí, lo recuerdo todo!
Ahora ya el tiempo no tiene importancia
entre los dos
y pasáis las horas en un viejo café.
te creías cobarde, miedoso...
pero eres un maestro.
Con tu timidez le diste tiempo
y ahora ya está enamorada de tí,
ya verás
un día de estos os encontraréis
con que pensáis lo mismo.
Fue un amor de infancia
qué bueno es recordar
los momentos de la misa
tú en el grupo de los niños
y ella en el bloque de al lado.
Y aquella canción
DOWNTOWN
En la versión española decía:
espero que pasemos
un verano divertido.
Y tú te imaginabas
ese verano con ella
mirando sus ojos
en sus grandes órbitas
como si hubiera pasado
toda una noche en llantos.
Entonces tú te declaraste
y sentiste vértigo y así
te inventaste una relación
entre tu padre y su madre
todo muy formal
con este antecedente
lo lógico sería que ahora
ella y tú también os quisiérais.
¡Que desastre, que verguenza!
Al domingo siguiente
en el cine ella te lanzó
un caramelo por la cabeza
que fue a parar por cierto
al ojo de un niño
del asiento de detrás.
¡Qué risa!
Así termina este episodio.
¿Pero de verdad tú también te acuerdas?
¡Ui sí, lo recuerdo todo!
Ahora ya el tiempo no tiene importancia
entre los dos
y pasáis las horas en un viejo café.
PENSAMIENTOS NOCTURNOS
¿Pero tú a quien quieres: a ella o a Dios?
Para las dos cosas deberás ser valiente.
¿O acaso tienes miedo de quererla sólo tú?
¿Crees que ella no te podría amar?
Pues ahora mismo ya está empezando.
Para las dos cosas deberás ser valiente.
¿O acaso tienes miedo de quererla sólo tú?
¿Crees que ella no te podría amar?
Pues ahora mismo ya está empezando.
TIEMPO DE ESPERA. TRISTEZA
Otra vez es primavera y como cada año una niña se morirá de ganas por salir con un señor de paseo por el campo. ¿Qué ocurrirá esta vez? ¿El señor accederá? Él también lo quisiera mas no sabe como pedírselo. ¡Qué fastidio! Y ella venga pasar y traspasar por las calles del pueblo endomingado. ¡Ay Señor! Cuánta más lástima le da más la quiere. Pero ella ya se está cansando. ¡No, no! Espero que no.
HOMBRE DE DIOS
Te dices que eres un hombre de Dios
porque por miedo a lo desconocido
estás fracasando en este amor terreno
y todo lo que guardabas para ella
ahora se lo ofreces a un Dios simbólico.
Pero esto no es amar a Dios
estás equivocado
sigue aprendiendo.
porque por miedo a lo desconocido
estás fracasando en este amor terreno
y todo lo que guardabas para ella
ahora se lo ofreces a un Dios simbólico.
Pero esto no es amar a Dios
estás equivocado
sigue aprendiendo.
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