domingo, 23 de junio de 2013

Viene hacia mí.



Viene hacia mí por la calle una de esas ninfas a quienes gusta envolverse con extrañas banderas. Me la miro de arriba a abajo por ver qué se habrá puesto hoy. Cualquier trapo la sentaría bien. Ella fija sus ojos en los míos con intenso odio.
-¡Ah, me conoces!
-Sí
-¿Y porqué, por sátiro o por español?
-Las dos cosas. -y se aleja, inalcanzable.
Me consuelo pensando que este tipo de muchacha no es nada interesante. Toda su vida mantendrá las mismas ideas. No como yo que estoy expuesto a múltiples cambios. Soy proteico.

sábado, 6 de abril de 2013

De mi diario.

Los hijos tienen celos del amor de los padres. Ana María tiene una hija, y hoy me he dado cuenta que esta no aceptaría una relación de su madre conmigo. Cuando van las dos juntas por la calle Ana María hace como si no me viera. Ahora mismo yo estaba dentro de mi coche que acababa de aparcar, ellas han pasado por mi lado en otro coche, muy lentas, con precaución, pues la calle es estrecha. Mi primer amor iba detrás, delante estaban su hija y un amigo de su hija, o sea que ella iba sola en un asiento de la parte de atrás y ni así se ha atrevido a saludarme por miedo a que la descubrieran. Se ha hecho la despistada, mirando a un lado y a otro, pero yo sé que me ha visto porque reconoce mi coche.

lunes, 1 de abril de 2013

En el restaurant.

En cierta ocasión, después de comer opíparamente en un restaurante, me sucedió una cosa fantástica cuando me trajo el chef la carta de los postres. Ya me disponía a leerla que la vista se me nubló y aparecieron en la lista una serie de nombres de mujer. Eran las mujeres que en aquel momento estaban en mi vida. Alcé la vista y ante mi estaba un diablillo que me preguntó: ¿A cual elegirías?. No tardé mucho en decidirme. Hombre, elegir por elegir. Le contesté mientras le devolvía jovialmente la carta. Me quedo con la más joven.

Enamorado de mi infancia.

Estoy enamorado de mi infancia, esto es lo que pasa. Volver a aquel cine, o a la iglesia, eso es lo que quiero. Volver a llevar el mismo abrigo y aquel sombrero tirolés. ¿De quién fue la idea del sombrero tirolés? Una noche de invierno, de vuelta del cine, reflexionaba sobre mi mismo. Mi padre me acompañaba. Como si me acabara de descubrir le hablaba vivamente, con sinceridad sobre mi persona. Cosas que no acababa de comprender porque las pensaba por primera vez. Entonces mi padre como conclusión y resumen a mis palabras, me dijo algo que me tranquilizó en gran manera: Eso es porque te das cuenta de tus defectos.

Porque has vuelto fantasma de Ana María ahora ya solo me queda morir.

domingo, 24 de marzo de 2013

ILUSIONES DE UN TONTAINA Y OTROS APUNTES.

1
ILUSIONES DE UN TONTAINA.

Yo busco una mujer de cara fina cuya alma el amanecer no arrugue, a la que pueda mirar y mirar sin cansarme. Para mi en una mujer el rostro es lo principal: unos ojos vivarachos, una sonrisa que encante... Conozco algunas con esas propiedades y en verdad que el destino me deparó ayer la buena suerte de un inesperado y placentero encuentro con aquella niña Ana María que fue mi primer amor. Común es que los niños se enamoren de niñas algo mayores, y esta seguramente tendrá un par de años más que yo, eso me parece, pero no me importaría, pues el tiempo ha conservado en ella aquellos rasgos esenciales que vi por primera vez y que habían de grabarse en mi memoria para siempre. Además que me la miré ex profeso ayer con mis gafas de leer, colocándomelas muy deprisa, al verla venir, y con ellas puestas la esperé a que entrara en mi local. No la encontré nada arrugada como un acordeón, según el decir de un viejo tertuliano que suele frecuentar la tienda, ni de rostro, ni de alma, pues ella bajó los ojos, sonriente y halagada, como diciéndome: ya sé que estás estudiándome, pues mírame bien ahora y alégrate porque el que me mires así me llena de felicidad. Ahí tenéis, son cosas que se sienten, y, o mucho me engaño o en esta segunda oportunidad de mi vida Ana María me diría esta vez que sí.
-Yo diría Ana María que esta es la primera vez que te veo por aquí.
-¡Anda, te acuerdas de mi, y hasta sabes mi nombre!
-Claro. Me acuerdo de ti desde que eras así. -y le hice el gesto con la mano con el que se muestra la altura de una persona.
-Pues yo a ti, así así. -y con la mano me hacía aquel gesto con el que se indica: ni fu ni fa.
-Ya lo sé, ya. Que me tiraste un caramelo por la cabeza como toda respuesta a mi declaración.
-¡Vaya, pues si que eres rencoroso!
-No, no. Si no me diste. Que el caramelo fue a parar al ojo de un bebé que estaba en brazos de una madre en la hilera de butacas de detrás.
-Ah. Y por eso no te dolió.
-Me dolió como si me hubieras pegado un mamporro en plena cabeza.
-Vaya, pues lo siento.
-No tiene importancia. Estuve una larga temporada sin pensar en ti. Supongo que este episodio me daba mucha vergüenza. No sé exactamente.
-Cosas de la niñez.
-Eso, eso.

Y así estuvimos hablando alegremente hasta que ella me comunicó el motivo de su visita. Resultó que acababa de morir su padre y venía a comprar el número de lotería que él había jugado toda su vida.

Creo que esta vez no la puedo dejar escapar como en la primera. A mi me sigue gustando. Durante todos estos años ha estado casada una vez, tiene una hija que ya empieza a espabilar ella solita, de eso ya me he informado, y aunque ella no está enamorada de mi, al menos no tanto como yo, en un matrimonio, una unión, o lo que sea, ya se sabe que siempre hay uno que quiere más que el otro. La cosa podría funcionar...

2
 Desde muy joven me compadecí de la condición de los viejos en la sociedad. A ello contribuyó la visión de una escena muy dura en el film de Nicholas Ray "Los dientes del diablo", la de la anciana esquimal que se retira por su propia voluntad a morir entre los hielos, pues ya no es útil para la comunidad. Con esto quiero presentar al segundo figurante de esta narración: mi madre. Yo a mi madre no la voy a dejar nunca en un hospital, siempre y cuando pueda estar en casa conmigo, tal como vivimos ahora. Es por eso que Ana María tendría que contar con esto. Pero es que ella se encuentra en la misma situación. También vive con su madre y me parece que con la hija y todo...

3
 En una época de mi adolescencia tuve un constante miedo de que en plena "orgía" pudieran darme la mala noticia del fallecimiento de mi padre. A ver cómo hago frente a la situación en un estado así. Solía pensar. Y eso porque vi algo parecido en el film ruso dirigido por Serguéi Bondarchuk, Guerra y Paz, una versión muy académica, como todas las que se deben haber hecho, del libro de Tolstoi. Aquella escena de la muerte del padre de Pierre, encontrándose el hijo en una alegre velada en San Petersburgo, me impresionó; y debí ser muy inocente entonces, pues eso de la "orgía" consistía en beberme dos o tres ginebras con los amigos.

4
Tal vez os preguntaréis. ¿Ilusiones de un tontaina, porqué? Bueno, lo pongo como prevención, por si todo esto acabara en agua de borrajas. Por mi culpa o por la de ella. Aún no lo sé. Es un título provisional también.

lunes, 18 de marzo de 2013

I´M A STRANGER HERE MYSELF.

Han pasado ocho años desde que compré los Cants de Giacomo Leopardi en versión de Narcís Comadira (edicions 62, 2004). Entonces aún leía el catalán y este es el último libro en esta lengua que incorporé a mi biblioteca. ¿Cuáles son los hechos transcurridos en todo este lapso de tiempo que han conseguido hacerme aborrecer por completo el idioma de mis ancestros? Está en primer lugar una razón personal de superioridad: el saberme mejor, más culto, que toda esa masa ingente de borregos adoctrinados en el catalanismo, para quienes el único acto intelectual que los identifica como individuos pensantes es clamar por la independencia. Es lo máximo a que pueden llegar y toda vida cultural girará para ellos en torno a este punto y a una autocomplacencia primaria a  la que ellos llaman hacer país. También está mi convicción de que a los catalanes ya no se nos puede dar más, esto lo mamé de mi abuelo en los años de la transición española, él me hizo comprender que ya lo teníamos todo y aún demasiado y que la España de las autonomías nos iba a resultar muy cara de mantener a nosotros y al resto de la nación. Mi abuelo no se equivocó: a día de hoy estamos arruinados. Y, finalmente, el abandono en que he dejado los libros catalanes de mi colección, que no son pocos, la falta de costumbre -ya no leo en este idioma- han conseguido que todo lo catalán me produzca una profunda antipatía y que prefiera hablar y escribir en castellano. Esto es lo que han conseguido con tanta exigencia y tanto marear la perdiz. Ellos pierden, y pienso que todo el mundo debería hacer lo mismo.    

miércoles, 13 de marzo de 2013

TE QUIERO

Te tenías en muy poco
te creías cobarde, miedoso...
pero eres un maestro.

Con tu timidez le diste tiempo
y ahora ya está enamorada de tí,
ya verás
un día de estos os encontraréis
con que pensáis lo mismo.

Fue un amor de infancia
qué bueno es recordar
los momentos de la misa
tú en el grupo de los niños
y ella en el bloque de al lado.

Y aquella canción
DOWNTOWN
En la versión española decía:
espero que pasemos
un verano divertido.
Y tú te imaginabas
ese verano con ella
mirando sus ojos
en sus grandes órbitas
como si hubiera pasado
toda una noche en llantos.

Entonces tú te declaraste
y sentiste vértigo y así
te inventaste una relación
entre tu padre y su madre
todo muy formal
con este antecedente
lo lógico sería que ahora
ella y tú también os quisiérais.
¡Que desastre, que verguenza!
Al domingo siguiente
en el cine ella te lanzó
un caramelo por la cabeza
que fue a parar por cierto
al ojo de un niño
del asiento de detrás.
¡Qué risa!
Así termina este episodio.

¿Pero de verdad tú también te acuerdas?
¡Ui sí, lo recuerdo todo!
Ahora ya el tiempo no tiene importancia
entre los dos
y pasáis las horas en un viejo café.