lunes, 1 de abril de 2013

En el restaurant.

En cierta ocasión, después de comer opíparamente en un restaurante, me sucedió una cosa fantástica cuando me trajo el chef la carta de los postres. Ya me disponía a leerla que la vista se me nubló y aparecieron en la lista una serie de nombres de mujer. Eran las mujeres que en aquel momento estaban en mi vida. Alcé la vista y ante mi estaba un diablillo que me preguntó: ¿A cual elegirías?. No tardé mucho en decidirme. Hombre, elegir por elegir. Le contesté mientras le devolvía jovialmente la carta. Me quedo con la más joven.

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